A partir del año, los niños no se están quietos. Es el momento de ofrecerle juguetes con los que puedan divertirse y correr, aunque tampoco pueden faltar algunos para los ratos de tranquilidad.

Ya ha pasado la etapa de los juegos que solo sirven para mirar y escuchar. Ahora, con un año, le gustan aquellos que lo obligan a moverse y a practicar su nueva actividad favorita: lanzarse a caminar y correr por todas partes.

Para ello, debes potenciar actividades que le impliquen moverse, aunque hay que tener en cuenta que todavía está un poco inseguro.

1. A esta edad le encantarán los coches o camiones grandes que pueda rodar y cargar con otras piezas, volcar y volver a cargar de nuevo.

2. También le encantarán los arrastres, los correpasillos, los andadores? En general, los juguetes de cuatro ruedas que sean muy estables para que pueda ir sentado y darse impulso con los pies. El triciclo no es recomendable todavía ya que aún no tiene bien establecida la coordinación entre las manos y las piernas.

3. Las pelotas grandes de plástico o tela le gustarán mucho y disfrutará corriendo tras ellas y viendo cómo se alejan si las empuja y vuelven cuando otra persona las empuja de nuevo hacia él.

4. Construcciones de piezas grandes de madera o de plástico para que las amontone, apilables, cubos, encajables de diversas formas, tamaños y colores y rompecabezas sencillos de dos o cuatro piezas con dibujos llamativos.

5. Juegos para la arena. La pala y el cubo de toda la vida para jugar en la playa o en el parque son un buen ejercicio para la coordinación óculo-manual.

6. El momento del baño es ideal para que se entretenga un rato y descubra que el agua se escapa entre sus deditos. Con un pequeño vasito sí puede retenerla y eso le fascina. Los patitos, los libros sumergibles? le divierten mucho.

7. Instrumentos musicales adaptados a su edad: baterías, trompetas, pianos que emitan sonidos con cada tecla, xilófonos, casetes con micrófono para que puedan grabar su voz y luego escucharse?

8. Materiales como plastilina, la masa de cocina para hacer galletas, pintura de dedos y ceras, incluso arena fina utilizada bajo supervisión, le ayudan a desarrollar fuerza y habilidad en sus manitas.

9. Los muñecos y peluches son magníficos para estimular el juego simbólico. El pequeño aprende a canalizar sus emociones y a potenciar su desarrollo afectivo. Las figuras que recreen situaciones cotidianas de su vida también son muy recomendables porque con ellos aprende a conocer los conflictos, a solucionarlos y a adaptarse a la realidad.

Revista Padres e hijos.